Iglesia Católica Apostólica Comunitaria
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San Romero de America
Catholic Apostolic Community Church
"No es que el Evangelio haya cambiado; ahora lo hemos empezado a entender mejor.
Los que han vivido tantos años como yo...tienen la habilidad para comparar las diferentes culturas y tradiciones, y saben que el momento a llegado para discernir los signos de los tiempos y aprovechar la oportunidad para mirar muy adelante."

Papa Juan XXIII, antes de su muerte June 3, 1963

Obispo Oscar A. Romero
de El Salvador.
asesinado el 24 de marzo, 1980
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¡QUIERO SER TU PROFETA!

Señor Jesús, quiero ser tu profeta, sin nido ni cueva ni seguridad. Un pobre itinerante que comparta la vida con los más desventurados que no alcanzan el reparto de la humanidad y la dignidad.
Quiero consagrar el pan en su pobreza y el vino en su soledad; que sean tu cuerpo y tu copa, el saludo de tu paz y el abrazo de tu amistad. Quiero ser pobre, sin bastón ni monedas, quiero ser la imagen de tu humanidad. Hacer reír a los tristes y ser compañía de su soledad. Pararme ante el herido. Bendecir al niño y al anciano y al enfermo darle tu sanidad. Quiero levantar al caído. Quiero seguirte, ser como tú, profeta de la libertad, que proclame y denuncie, que rompa cadenas y abra prisiones. Quiero ver libre a tu pueblo. Quiero una iglesia sin puertas ni techo, sin ropas, ni mitras ni anillos, sin clero, sin nada sagrado, toda profanidad. Quiero una iglesia desnuda como el crucificado fuera de la ciudad. Quiero una iglesia como el monte en que proclamaste la felicidad de los pobres, los que lloran y los que no tienen lugar. Quiero una iglesia sin templos, solo el templo de la interioridad. Quiero ser pastor de tu iglesia, desvelado, casando, lleno de sudor y cargar sobre mi vida a los que no regresan al corral. Quiero que me conozcan y conocer a todos, quiero que sepan quién soy. Quiero cargar y abrazar la cruz y llegar como tú a la resurrección.

¡Quiero ser profeta de la libertad!
Ernesto (Invierno)
QUIENES SOMOS. (Ven y verás)

Somos la Iglesia Católica Comunitaria, organizada en Comunidades Eclesiales de Base o "Iglesias de Casa", que trabajamos para volver a Jesús, a su estilo de vida y a su gran proyecto del "Reino de Dios".

Optamos por el radicalismo de Jesús, empezando por nuestra conversión personal y comunitaria, pidiendo a nuestro Padre Dios que nos llene del Espíritu de su Hijo, que animó su vida entera y se comprometió con los pobres, los oprimidos por el poder romano, la ley y la religión, denunciando toda clase de injusticia. Deseamos ser los profetas que proclamemos el Reino y denunciemos todo lo que va en su contra.

Volveremos a nuestras raíces: la vida de Jesús y su mensaje, que será una de nuestras mayores urgencias. Volver a Jesús es el esfuerzo fundamental de nuestra vida cristiana.

Como parte de la liberación y dignificación de Jesús, la Mujer ocupará el lugar donde la colocó Jesús; la integraremos al ministerio sacerdotal, y será considerada a la misma altura y dignidad del varón.

Somos una semilla pequeñita y compartimos nuestros anhelos y esperanzas con los más pequeños del mundo. No anhelamos grandeza ni poder ni ostentación.

Pondremos en el centro de las comunidades el Evangelio de Jesús de Nazaret, para leerlo, meditarlo y proclamarlo desde nuestra vida, siendo testigos fieles del Profeta de Nazaret.

No deseamos institucionalizarnos más allá de lo funcional requerido por nuestras culturas. A ejemplo de Jesús y sus primeros discípulos, seremos itinerantes, viviremos en "minoría", sirviéndonos unos a otros con humildad, como Jesús nos lo pidió haciendo el signo del "lavatorio de los pies".

Queremos acoger y acompañar a todos, de preferencia a los pobres, los olvidados y los menospreciados de la sociedad.

Intentaremos enseñar al estilo de Jesús, con sensibilidad, verdad y vivencias personales, ofreciendo, nunca imponiendo ni obligando, viviendo la vida pobre y sencilla del pueblo. Sembraremos sin presunción, sin desear el triunfo personal, dejando que nuestro Padre Dios se encargue del proceso de germinación, fructificación y cosecha.

Nuestra primera identidad será escuchar y seguir el consejo de Jesús: "Den gratis lo que gratis recibieron". No cobraremos por ningún servicio ministerial, por ningún sacramento. Cada comunidad elegirá un Consejo o Comité para administrar los donativos voluntarios y caritativos de los feligreses para cubrir los gastos del culto y en especial para ayudar a los hermanos en urgencias económicas y vitales.

La Eucaristía será el centro de nuestras comunidades y la adaptaremos al lenguaje, costumbres y necesidades de nuestros hermanos. Recordaremos "la memoria" de Jesús, con verdadera devoción y sin prisas. Nadie será excluido de la comunión, pues somos los pecadores los más necesitados de Jesús.

La Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra, ocupa un lugar especial en nuestra vida y piedad cristianas, como también los Santos del Pueblo cristiano.

La recepción de los sacramentos, será otra de nuestras tareas de renovación, para que a través de una catequización vivencial y apropiada adquieran su sentido comunitario y dejen de ser actos de culto, privados y sociales.

Con humildad y sencillez nos ponemos al servicio de todos los que se acerquen a nosotros y quieran encontrarse con Jesús.





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Padre Rutilio Grande S.J.
de El Salvador
Asesinado el 12 de marzo, 1977