Iglesia Católica Apostólica Comunitaria
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Catholic Apostolic Community Church
Obispo Oscar A. Romero
de El Salvador.
asesinado el 24 de marzo, 1980
Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones. Jeremías 1:5
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¡DESPROGRAMATE! (Marcos 9, 38-39)

-Mateo, pronto me iré a otras tierras a llevar el mensaje de Jesús. No debemos olvidar que nos envió a todos los pueblos de la tierra.
-Nos vas a hacer mucha falta, Pedro, le dijo Mateo, pero debes de ir… Ahorita recordé aquel incidente que tuvimos con aquel exorcista. ¿Lo recuerdas, Pedro?
-La metimos feo, Mateo, le contestó Pedro.
-¿Cuándo no?, Pedro.
-Es verdad, Mateo, éramos bien brutos. ¿Cómo batalló el Maestro con nosotros? Hay cosas que nunca olvidaré.
-Pedro, cuando recorrimos Galilea, antes de llegar a Cafarnaún vimos un grupo de gente y nos acercamos a husmear. Un tipo estaba expulsando un demonio en nombre de Jesús. Nos enojamos y dijimos ¿cómo es posible que este tipo esta expulsando demonios en nombre de Jesús si no es de los nuestros ni nos sigue? Vamos a reclamárselo. Hablamos con él y se lo prohibimos. El pobre no nos contestó nada, en silencio se retiró. Estábamos descansando en casa de los Zebedeos cuando Juan, como siempre, le contó a Jesús lo que sucedió: "Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros". Jesús le dijo: "Hicieron mal. No se lo impidan. Aquel que haga un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. Quien no está contra ustedes, está con ustedes". Suavemente Jesús nos dio a entender que no nos creyéramos los únicos, los exclusivos, los grandes.
-¡Cuánta paciencia nos tenía el Maestro! Nos lo dijo muchas veces, y ni así aprendimos, dijo Pedro.
☺☺☺
Los discípulos de Jesús siempre se empeñaban en ser ellos los controladores de todo el movimiento que estaba formándose alrededor de Jesús. El corrige ese afán de superioridad y de control que tenían. Se creían mucho. Han pasado más de dos mil años y seguimos igual y peor. Si recorremos siglo tras siglo nos enfrentaremos a todo el desastre que ha hecho la Iglesia católica, porque siempre se ha creído la mera, mera, la única, la verdadera, la exclusiva. Ha pensado que ella es la dueña de Jesús, de su Evangelio, de la misma salvación, porque cree tener las llaves del reino de los cielos. Ha ocasionado discusiones, pleitos, divisiones, torturas, asesinatos y hasta guerras que le ha llamado "santas", porque las ha hecho en nombre de Dios.
Jesús les dijo: "El que no está contra nosotros, está a nuestro favor". O sea, que todo aquel que busca el bien del ser humano está de parte de Jesús. Del Reino de Dios nadie queda excluido, se excluye el que rechaza a los demás, el egoísta. Los fariseos, saduceos, sacerdotes y maestros de la ley, ellos mimos se excluyeron por ciegos, tercos y necios.
Considerar a Dios como propio nos conduce al sectarismo, a la intransigencia, al fanatismo y hasta la idolatría. Monopolizar a Jesús es negarlo y hacer de su Evangelio un ridículo. La iglesia católica es la que ha ido mucho más lejos que todas con sus pretensiones exclusivistas, su prepotencia y sabiduría, recordemos la frase más idiota que se ha pronunciado: "fuera de la iglesia no hay salvación". Fuera de la Iglesia hay salvación, y mucha más salvación que dentro de ella. Si lo dices, se te echan encima…
Cuando no los recibieron en Samaría, Santiago y Juan le dicen a Jesús: "¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo para que los destruya? Jesús los regañó y le dijo: no saben de qué espíritu son". Y hasta el día de hoy no sabemos cuál es el espíritu de Jesús. Decimos que estamos defendiendo a Dios, pero lo que defendemos son nuestros intereses egoístas, ególatras e idólatras. Creemos que es en defensa de la fe cristiana. Ni siquiera le preguntamos a Jesús: ¿quieres que…? como Santiago y Juan. Nosotros lo hacemos por "nuestras propias pistolas".
Seguimos gritando, peleando, alegando, "no es de los nuestros, no es de los que nos siguen". Todo el que piense y haga lo contrario a nosotros lo excluimos, lo descomulgamos. Lo ponemos en la lista (índice) negra, lo mandamos al tribunal eclesiástico de la fe, a la actual inquisición. Y no sola arremetemos contra él sino también contra los que le defiendan y sean sus simpatizadores. Hemos llegado al punto de afirmar que solo la iglesia católica confiere los sacramentos con valides, lo que las otras iglesias hacen es inválido. Siempre estamos condenando a los ateos, mandándolos al infierno, pero si somos sinceros debemos admitir que la idolatría de los que se dicen que "creen en Dios" ha sido más desbastadora. Si volteamos las hojas de la historia hasta llegar a la inquisición deberíamos avergonzarnos. Si avanzamos hasta la "conquista" de América, a la famosísima evangelización, nos encontraremos con la imposición de la fe cristiana, los genocidios de indios que cometieron bajo el estandarte de la cruz y la espada. Deberíamos cubrirnos el rostro y vestirnos de ceniza… Cuando cometemos estas barbaries apaciguamos nuestras conciencias auto-convenciéndonos de que las hemos hecho para evangelizar, para catequizar, para que todos se salven. No nos damos cuenta que todo lo hemos hecho en nombre de ese "dios ídolo" que hemos construido.
Todo el que está favor del hombre está con Jesús. Hay muchos hombres y mujeres que luchan pos la justicia y la paz, por la libertad, que luchan para desterrar el hambre y la miseria del mundo, y no son católicos. Jesús no es monopolio de nadie, otra cosa es que los adoctrinados sigan creyendo y luchando por una iglesia que ha sido la causa de las grandes divisiones religiosas de la humanidad. El cristianismo oficial, la intocable "doctrina de la fe católica", está muy distante de Jesús y su Evangelio. Tengamos claro que "Jesús no es de la Iglesia", que su mensaje no lo podemos enclaustrar en ninguna doctrina, iglesia o institución religiosa. Jesús nos enseñó con su vida y su palabra que todos debemos luchar para que seamos más humanos, libres y dichosos. Toda Iglesia, o institución religiosa que no tenga este propósito es, claramente, falsa.
Creo que la humanidad actual, especialmente los jóvenes, están pidiendo una mayor honestidad y sinceridad, para romper los papeles de pertenencia a cualquier religión sea o no cristiana. Pertenecer a una Iglesia es una decisión personal, no tradicional, no familiar, no cultural. Todos somos semejantes, fuimos hechos en el amor y por lo tanto nuestra meta es llegar a amarnos independientemente de cualquier iglesia o religión. Jesús no formó ninguna religión, ni fundó iglesia alguna, Jesús vino a enseñarnos a ser humanos y hermanos, a vivir plenamente.
Si tienes problemas en aceptar a otro porque no comparte tu fe, tu iglesia, tu religión, te invito que hagas un profundo análisis o examen de tu conciencia, de tus aspiraciones. Te pregunto ¿tú eres libre?...
Ernesto (Invierno)